
Sus malas calificaciones le obligaron a repetir el sexto curso en el liceo público Chaptal antes de estrenar aula en el Saint-Louis de Monceau (como recoge en su historia Roberto O. Z. Es un alivio para el profesorado europeo que haya llegado a ejercer un liderazgo un chico cuyo profesor de Primaria mete en el saco del fracaso escolar. Espero que PISA y otros informes de la OCDE sean fiables.
A ver si los malos leen y aprenden, como el viejo Darth-Vader. En el recientísimo tomo de Rowling, cuando el malo Voldemort asume todo el poder del Gobierno y de sus Ministerios, hace con Hogwarts lo mismo que algunos políticos. Así dice:
“Ahora la asistencia es obligatoria para todos los magos y brujas en edad escolar. Lo anunciaron ayer, y eso también representa un cambio, porque hasta ahora nunca había sido obligatorio estudiar en Hogwarts. Casi todos los magos y las brujas de la Gran Bretaña se han educado allí, por supuesto, pero sus padres tenían la posibilidad de enseñarles en casa o enviarles al extranjero si lo preferían. De este modo, Voldemort tendrá a toda la población mágica controlada desde edad muy temprana.” (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Ed. Salamandra, 2008, pág. 182). Esperemos que Harry, Ron y Hermione devuelvan la libertad.